Amarlo todo, mi única fórmula.
- Madilé Díaz
- 8 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 8 feb
Durante mucho tiempo pensé que para cambiar había que esforzarse más.
Ser más consciente. Más constante. Más disciplinada.
Corregirme. Mejorarme. Superarme.
Y sin darme cuenta, incluso en los espacios de crecimiento personal, volvía a reproducirse lo mismo: exigencia, comparación, culpa por no estar “suficientemente bien”.
Con los años —y especialmente a través de la maternidad y del acompañamiento a otras mujeres y familias— empecé a hacerme otra pregunta:
¿Y si el verdadero cambio no viniera de exigirme más, sino de aprender a cuidarme mejor?

Un método que no viene a arreglarte
De esa pregunta nace lo que hoy llamo AMMA .
No como una técnica cerrada.
No como un sistema que promete resultados rápidos.
Y tampoco como una fórmula para convertirte en alguien distinto.
Sino como una forma de acompañar procesos humanos reales, con cuerpo, emoción, historia y contexto.
Un método que no parte del juicio, sino de la escucha.
Que no busca corregirte, sino ayudarte a comprenderte.
Que no separa lo personal de lo vincular, ni lo emocional de lo corporal.
Acompañar sin recetas
A lo largo de los años he integrado herramientas diversas —Diseño Humano, Kabbalah, educación viva, terapia floral, Gestalt, mindfulness, movimiento lúdico y consciente— pero ninguna de ellas funciona por sí sola si no hay algo previo: presencia, respeto por el ritmo y amor consciente.
Por eso no trabajo con recetas universales.
Trabajo con procesos.
Cada persona, cada familia, cada grupo llega con una historia distinta, y merece un acompañamiento que se adapte a ella, no al revés.
Los tres pilares que sostienen este enfoque
Con el tiempo, este modo de acompañar fue tomando forma y claridad. Hoy se sostiene en tres pilares fundamentales:
Autoconocimiento: Para comprender cómo funcionas, qué necesitas y desde dónde tomas decisiones. No para etiquetarte, sino para habitarte con más coherencia.
Mucho Movimiento: Porque el cuerpo no es un añadido, es el lugar donde todo se integra. El movimiento —interno y externo— permite regulación emocional, presencia y transformación real. El movimiento lúdico, el movimiento libre.
Amor Consciente: Entendido como la capacidad de mirarte y vincularte sin violencia interna, con límites claros, responsabilidad emocional y cuidado mutuo.
Un método que se vive, no se explica
El Método AMMA no se queda en lo teórico.
Se encarna en acompañamientos individuales, procesos grupales, círculos, talleres y formaciones.
Pero más allá del formato, hay algo que siempre está presente: la intención de crear espacios donde puedas respirar, bajar la autoexigencia y volver a escucharte.
Espacios donde no tengas que demostrar nada.
Donde no haya un ideal al que llegar.
Donde puedas estar tal como estás.
Tal vez no necesitas hacerlo mejor
Tal vez no necesitas esforzarte más.
Tal vez no necesitas otro método que te diga cómo deberías ser.
Tal vez lo que necesitas es un acompañamiento que te cuide mientras te transformas.
Que no te juzgue cuando dudas.
Que no te empuje cuando necesitas pausa.
Y desde ahí, poco a poco, volver a casa.


Comentarios